viernes, 7 de agosto de 2009

Negación de las puertas


Hay puertas que gruñen sordamente al cerrarse

y esconden con selo de animal

un enjambre de chácharas.

Hay puertas que se azotan de golpe

y cortan el hilo del oído

con guillotinas verticales.

Hay puertas que son una extensión de la pared

y otras batientes por las que se asoma

la dentadura postiza de la casa.

¿Quién no ha escuchado

en noches de ventisca y perros

la sinfonía de las puertas, las bisagras

que sólo tocan la nota del desprecio

y nos dejan sonriendo a la intemperie

como lobos debajo de la lluvia?

Hay puertas que conocen bien nuestras narices

y otras que solamente atraviesa el fantasma

inocuo de la mente.

Hay puertas que son tambor desesperado

y otras más tristes que al cerrarse

apagan algo dentro

como cajas de música.



Luigi Amara

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