
Era una noche tormentosa, el viento llenaba de terror y crujidos los rincones del pueblo, en lo mas alto de la montaña, caían rayos como lobos hambrientos tras el fuego de cristal que volaba como cuchillas y debajo de estos yacían lágrimas de un ángel que al gemido de su dolor llenaba el pueblo de tragedias.
El hombre mas valiente y sabio del lugar decidió subir a lo más alto de la montaña y buscar respuestas, así armado de su valor y de la esperanza de poder parar aquellas noches de tormenta, subió de entre rocas, lluvia y relámpagos que agitaban su cuerpo para hacerlo perder el control. Nunca se rindió y aun que estaba mal herido, cansado y desanimado busco un poco de refugio para calmar su agotamiento y llenarse de valor y esperanza de nuevo.
Mientras descansaba escucho un sollozo que lo entristeció hasta el punto de hacerlo llorar, tanto sufrimiento en ese lugar tan apartado era increíble y terrorífico a la ves, tomo fuerzas y salio de su pequeño refugio y siguió l0s sollozos hasta encontrar a la dueña de esas lágrimas.
Mujer hermosa blanca como la espuma, labios rosados tan bellos y deslumbrantes, pero no mas que su cabellera larga y clara tal cual sus ojos que hinchados de tanto llorar aun seguían siendo hermosos.
El hombre valientemente se acerco a ella y le pregunto ¿hermosa princesa de cuentos de hadas cual es tu pena? ella volteo a verlo y con la voz entre cortada le respondió: caballero valiente que has venido de tan lejos mi pena es tan grande que ni tu podrás ayudarme. Este tomo su mano pálida y la beso respondiendo... tal ves tu pena sea muy grande pero permite que tu tristeza caiga sobre mis manos, así la bella mujer ceso de llorar y empezó su historia:
mi amable caballero, del cielo eh venido a la tierra por flores para dios, pero en mi vuelo una flecha a atravesado mi ala y ahora a mi casa no puedo regresar, mis alas se han roto y ahora poco a poco desaparecen, ya nunca regresare a mi hogar.
mi bella dama respondió el hombre, este no es el paraíso de dios, y aquí se sufre tanto como en el infierno mismo, pero si se queda conmigo, prometo que sera tan feliz como en el paraíso, la gente canta, baila y sonríe en este lugar, si te quedas conmigo no sufrirás tu perdida, por que seras feliz lo juro ante tu padre que desde el cielo sufre al verte llorar y sonríe al ver una luz de felicidad que se abre ante ti, para que encuentres un nuevo camino y después de toda una vida regreses con el y me lleves contigo a descansar entre sus brazos.
El ángel se levanto poco a poco, miro al cielo y con una sonrisa dejo liberar sus alas, tomo al caballero y bajaron juntos al pueblo, esta le contesto: mi amado caballero esperare contigo entusiasmada el día que juntos regresemos a mi hogar, mientras tanto no sufriré mas penas y valorare tu felicidad tanto como tu la mía y juntos lograremos que este sea nuestro paraíso hasta que mis alas regresen y nos lleven al cielo infinito.
Así el ángel y el caballero aprendieron uno del otro y juntos formaron un paraíso donde los dos reinaban y disfrutaban sin temor al sufrimiento ni al dolor.




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